
Durante mucho tiempo creí que el éxito se alcanzaba haciendo más, demostrando más y sosteniendo todo al mismo tiempo. Y, en muchos sentidos, eso fue exactamente lo que hice. Construí una carrera sólida en liderazgo de Recursos Humanos, trabajé de cerca con ejecutivos, acompañé equipos en distintos mercados y aprendí cómo las empresas crecen, se rompen y se reconstruyen. Por fuera, todo parecía estar en orden. Por dentro, comenzó a surgir una pregunta silenciosa: ¿Esto es todo?
Trabajar en Recursos Humanos te coloca muy cerca del lado humano del trabajo. Ves a las personas en sus mejores momentos, pero también en los más vulnerables. Acompañas ascensos y celebraciones, pero también burnout, despidos, pérdida de identidad y agotamiento emocional. Con los años, estas experiencias se quedaron conmigo. Me hicieron reflexionar no solo sobre el liderazgo, sino sobre lo profundamente que nuestro valor personal se ata a nuestros títulos profesionales. Y sobre lo fácil que es olvidarnos de quiénes somos más allá de nuestros roles.
Al mismo tiempo, yo estaba atravesando mi propia transformación interna. Empecé a invertir en sanación, autoconocimiento y crecimiento emocional. Bajé el ritmo lo suficiente para volver a escucharme. Comencé a elegir presencia en lugar de presión constante, intención en lugar de vivir en automático, y alineación en lugar de validación externa. Ese cambio interno transformó la forma en que me presento como líder, como madre, como pareja y como mujer construyendo su propia vida.
Lo que más me sorprendió fue descubrir que no necesitaba dejar el mundo corporativo para evolucionar. En cambio, aprendí a expandirme mientras me quedaba. A traer más humanidad al liderazgo. A liderar con claridad y compasión al mismo tiempo. A sostener la ambición sin perderme a mí misma en el proceso.
Hoy vivo entre la estructura y el movimiento. Continúo liderando dentro de entornos corporativos mientras también construyo mis propios proyectos creativos y emprendedores. Escribo, hablo, creo contenido y acompaño a personas que están atravesando transiciones profesionales, reinvenciones personales y momentos de cambio de identidad. No para escapar de su vida actual, sino para rediseñarla desde un lugar de verdad.
Me apasiona profundamente ayudar a las personas a recordar quiénes son debajo de los títulos, las expectativas y el ruido externo. Porque cuando te reconectas contigo, todo cambia: la forma en que lideras, la forma en que trabajas, la forma en que amas y la forma en que sueñas.
Esta no es una historia terminada.
Es una historia viva.
Y estoy eligiendo seguir construyéndola conscientemente.